miércoles 08 de abril de 2020 - Edición Nº1962

Provinciales | 25 feb 2020

ENTRE LA DESIDIA Y LA INCAPACIDAD

Laguna Seca: Muchas promesas que se llevó el viento y el polvo

Dos obras se anunciaron durante la gestión de Rosana Bertone: ninguna de ellas se terminó, más allá de la millonaria inversión. Mientras tanto, los vecinos siguen esperando la solución definitiva tantas veces prometida.


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De nuestra redacción

Las voladuras de polvo desde la laguna Seca no son un problema reciente y, por el contrario, con el correr de los años se ha ido acentuando. El cambio climático, la erosión y los vientos cada vez más intensos en la región pusieron en permanente discusión un asunto que al menos por ahora parece difícil de resolver.

Es que a las condiciones medioambientales y la escasa variedad de posibles soluciones se le sumó la desidia, el desinterés y la permanente improvisación de una clase política que parece marchar a otra velocidad.

 

Un problema recurrente

 

El sistema lagunar de la estancia María Behety se emplaza a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad de Río Grande. Se hace referencia a la laguna Seca como la causante de las calamidades de los riograndenses, pero, en efecto, se trata de un grupo de lagunas áridas las que originan las voladuras de polvo.

La mencionada Seca se emplaza a la vera de Circunvalación, rodeando el barrio Los Cisnes hasta prácticamente la Ruta 3. A su lado, la más grande, es la laguna de los Cisnes, ya bien adentro de los terrenos de la estancia y bordeando la Ruta Complementaria C. Más al norte, la laguna Larga completa el trío problemático.

 

 

Los mayores inconvenientes se dan en el inicio de la primavera y cuando empieza a retirarse el verano, es decir durante los meses de septiembre y octubre y el tramo final de febrero hasta bien entrado marzo.

El viento predominante en esa época del año es del Oeste lo que sumado a las temperaturas superiores a los 14° más las escasas lluvias, provocan la sequedad extrema del suelo de las algunas que durante el resto del año se ve humectada por las lluvias, las heladas y los posteriores períodos de deshielo.

 

 

Promesas incumplidas

 

La situación se agravó durante los últimos años. El tema fue motivo de debate en diversos estamentos políticos locales y provinciales porque se ven afectadas las vidas de miles de riograndenses que residen en zonas aledañas, pero también, servicios esenciales como los que brinda el aeropuerto local.

Las disputas políticas entre la gestión de la entonces gobernadora Rosana Bertone y el por aquel momento intendente Gustavo Melella formaron parte de los condimentos -innecesarios- del debate del tema.

Tras múltiples idas y vueltas, el gobierno provincial anunció a mediados del año pasado y un año después de instalado el tema en la opinión pública, que iba a hacerse cargo de la remediación de las lagunas y que los trabajos no iban a demorar más de 45 días, tal se informó a través de gacetillas de prensa.

 

 

Los trabajos contemplaban dos etapas: una remediación momentánea antes de la llegada de la primavera con ductos que iba a humectar la parte más seca de la laguna de los Cisnes y una obra de infraestructura contratada a una empresa local.

Dicha obra, según el rimbombante sitio www.obrasparalosfueguinos.com.ar, “posibilitará el traslado de agua desde el río Grande a la laguna de los Cisnes” como una solución definitiva al pesar de los riograndenses, pero en especial de los vecinos de Chacra 11 y 13, los más afectados por las voladuras de polvo.

Siempre de acuerdo al web montado por la gestión de Bertone, la obra dependía de la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios (DiPOSS) a cargo del entonces titular Guillermo Worman. El costo de los trabajos fue de $33.895.000.

 

 

La obra nunca se terminó. Ni la de los ductos para humectar la laguna -muchos de esos caños incluso fueron arrasados por los vientos- ni la gran obra de infraestructura anunciada con bombos y platillos por Bertone.

Según la actual ministra de Obras y Servicios Públicos, Gabriela Castillo, “a la empresa a cargo sólo se le pagó el anticipo de obra y nunca más cobraron. Hoy nos reclaman una importante suma para concluir los trabajos”.

Asimismo, la funcionaria contó que “la obra no contemplaba un trabajo anexo muy importante. Vaya uno a saber por qué, nunca tuvieron en cuenta al momento de licitar la obra la conexión eléctrica de las bombas que deben hacer fluir el agua desde el río hacia la laguna. Esos trabajos también forman parte de lo que reclama la empresa”.

Mientras la actual gestión provincial resuelve cómo hacerle frente a un expediente que huele mal por todas partes, los vecinos siguen esperando la solución definitiva que tantos prometieron y que, por ahora, nadie concreta.

 

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