martes 21 de enero de 2020 - Edición Nº1884

Locales | 8 ene 2020

EN MARGEN SUR

Insólita situación tras incendio de supermercado chino

Luego de que los propietarios del supermercado incendiado quisieran vender packs de bebidas a mitad de precio, y tras la lógica clausura de lo que queda del edificio, apareció parte de la mercadería no apta para consumo humano, en un corralón del Parque Industrial.


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De nuestra redacción

El pasado 28 de diciembre, el supermercado Tierra del Fuego emplazado en El Alambrador al 100 de Margen Sur, fue consumido por las llamas en un incendio que se desató durante las primeras horas de aquella fatídica jornada.

Tras especulaciones de todo tipo, las pericias -y hasta un video de cámaras de seguridad rescatado del lugar- permitieron constatar que el ígneo se debió a una falla eléctrica involuntaria en la zona de cajas.

A causa de ello, el edificio se vio abrazado por las llamas en cuestión de minutos y prácticamente toda la estructura colapsó, especialmente el techo que cayó sobre góndolas y depósitos, provocando un daño fatal al galpón.

Durante varios días, el supermercado tuvo custodia policial dado que sus puertas habían quedado abiertas y se temía pos posibles saqueos, tal como ocurriera con un multi rubro cercano hace unos años atrás.

Ni bien cumplidas las pericias la Justicia devolvió el edificio a sus dueños, una familia de comerciantes chinos que reside muy cerca del supermercado siniestrado. A partir de allí, una sucesión de hechos evitables derivó en la intervención de diversas áreas gubernamentales y hasta un comunicado del Municipio de Río Grande alertando a la comunidad sobre una acción determinada que llevaron adelante los dueños del comercio

 

Venta ilegal

 

Es que un par de días después de recibir el edificio, los propietarios del supermercado sacaron a la vereda una importante cantidad de packs de bebidas que se remataban a mitad de precio e incluso menos.

Ello generó un importante movimiento en el lugar, con gente que se llevaba a muy bajo precio los paquetes de cervezas, gaseosas y aguas saborizadas. Alertados de la situación, inspectores de Bromatología municipal impidieron la venta de los artículos y hasta clausuraron el local.

Es que, al haber estado expuestas a altísimas temperaturas por el incendio, tanto las bebidas como el resto de los artículos dentro del edificio, sufren un proceso de desnaturalización que las vuelve no aptas para el consumo humano.

 

Comunicado oficial

 

Ante esa situación, y por el temor de que volviera a replicarse una acción similar, la Dirección de Bromatología, dependiente de la Secretaria de Salud del Municipio de Río Grande, recomendó a través de un comunicado no consumir dichos artículos.

“Se recomienda a los vecinos no consumir alimentos ni bebidas que procedan del Supermercado Tierra del Fuego, ubicado en calle El Alambrador de la Margen Sur. Los mismos presentan alteraciones en su composición producto del incendio ocurrido en dicho local comercial el pasado 28 de diciembre”, advierte el mensaje.

El comunicado fue ampliamente difundido dado que, durante toda la jornada del martes y parte del miércoles, abundaban las publicaciones en las redes sociales consultando si todavía se podían comprar a bajo precio los remanentes del incendio.

 

Lo que faltaba

 

La derivación insólita se dio este miércoles, cuando personal de Industria y Comercio del gobierno provincial y nuevamente inspectores de Bromatología municipal, constataron que varios pallets de mercadería del supermercado habían sido llevados a un corralón en el Parque Industrial.

Se desconoce si la mercadería había sido vendida a los propietarios de dicho corralón o si estaba allí para ser comercializada de manera ilegal, dadas las restricciones que ya pesaban sobre esos elementos.

Varios cajones de cerveza, cajas con botellas de vino y hasta un cajón con artículos de librería escolar formaban parte del stock exhibido entre estantes con hierro, placas de durlock y chapas acanaladas.

Finalmente, tanto el personal provincial como municipal, procedieron al decomiso de la mercadería y a labrar las actas correspondientes a los propietarios del corralón, de misma nacionalidad que los dueños del supermercado.

 

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