miércoles 08 de abril de 2020 - Edición Nº1962

Entrevistas | 27 ene 2020

FRENO A LAS DISPUTAS

Melella: “La gente no espera quejas ni lamentos, sino soluciones”

El gobernador Gustavo Melella realizó un balance de sus primeros 10 días al frente del Ejecutivo. Habló de las leyes de emergencia, de los bonos salariales, de la relación con los intendentes y de los planes a futuro. “Compartimos la misma visión a nivel nacional y provincial: queremos poner a la Argentina y a Tierra del Fuego de pie”.


El vértigo que propone la política fueguina se hace cada vez más evidente y el gobernador Gustavo Melella es testigo de ello. Lleva 12 días en el cargo, pero ya le tocó vivir en carne propia la vorágine de un cierre de año con todos los condimentos.

En ese contexto, HábilDeclarante.com dialogó con el flamante mandatario provincial, quien brindó su punto de vista acerca de las polémicas en torno a las leyes de emergencia y también se refirió a los proyectos a corto plazo y el plan de gobierno para los próximos cuatro años.

 

 

Lleva poco más de diez días en funciones, sin embargo, parece que fuera más tiempo ¿Usted lo percibe de esa manera?

En parte sí, porque al igual que el ciudadano común, uno se da cuenta de que la situación requiere de acciones urgentes. Pero ante todo hay que ser consciente y responsable. Es decir, no dejarse vencer por la desesperación. En el ejercicio de la función pública los apresuramientos no llevan a buen puerto. Pero por supuesto que sabemos que los fueguinos están esperando soluciones hoy. Fueron muchos años de frustración y desesperanza. No hay margen para seguir pidiendo tiempo ni esfuerzos a quienes están inmersos en una situación acuciante. Salvando las distancias, a nivel nacional ocurre algo parecido. Al presidente Alberto Fernández se le están exigiendo cosas como si llevara dos años de mandato. Pero apenas van un par de semanas. Y ciertamente, lo que se ha hecho es mucho y en el camino correcto.

 

A nivel provincial eso tiene que ver con el prolongado período de transición. Seis meses entre la elección y la asunción es mucho tiempo.

Claro que sí. La gente eligió un cambio de rumbo. Todos sabemos que las nuevas autoridades no empiezan a gobernar al día siguiente de la elección, sin embargo, las expectativas están. Y como dice usted, seis meses es mucho tiempo de espera.

 

Además, la transición distó de ser óptima. ¿Pudo haberse evitado todo lo que sucedió?

Lo hemos dicho hasta el cansancio en su momento. Hemos tratado por todos los medios de que no fuera así. Pero no tiene sentido seguir lamentándose ahora por algo que no ocurrió. En un momento nos dimos cuenta de que no nos iba a ser fácil la transición y comenzamos a actuar en consecuencia, inmersos en la incertidumbre de falta de información en todo sentido. Pero insisto, eso ya pasó y la gente no espera de nosotros más lamentos o quejas, sino soluciones en lo inmediato.

 

La Legislatura le dio un aval importante con la aprobación de una parte de las leyes de emergencia que usted solicitó.

Así es, y no me resta más que agradecer a todos los legisladores, sin distinción de partidos. Es para destacar la madurez, responsabilidad y seriedad con la que han trabajado en estos pocos días. Eso habla a las claras de que existe un compromiso de todo el arco político, de nuestros legisladores que, por supuesto están imbuidos con nuestro plan de acción, y también de los representantes del Movimiento Popular Fueguino, la Unión Cívica Radical, del Frente para la Victoria y del Partido Verde.

 

Usted recién mencionaba que los apresuramientos en materia política no son aconsejables. ¿Cree que lo hubo en el megaproyecto de emergencia?

Reconocimos errores de nuestra parte en conceptos que hacen más a las formas que al fondo de la cuestión. Por eso no dudamos en reformular lo necesario. Durante toda la campaña hemos dicho que somos un equipo de gobierno que sabe escuchar, que hace del diálogo una herramienta de acción y de la búsqueda de consensos un objetivo claro. Y esos principios los llevamos a la práctica en las primeras horas de gestión. Reconocer un error no nos hace débiles políticamente, por el contrario. Sabemos que nuestra mayor fortaleza radica en la construcción colectiva. Y la coyuntura nos puso a prueba ni bien asumimos. La aprobación de la mayoría de los proyectos presentados en la última sesión nos ha dado la razón. A todos, no solo a nosotros que estamos en el gobierno, sino también a quienes hoy les toca ejercer la oposición. Hemos dado un gran paso desde lo político y desde lo institucional.

 

Sin embargo, la emergencia administrativa y financiera no salió aprobada.

No. Lo que no quiere decir que fue rechazada, sino que pasó a comisión. Son las reglas de juego republicanas. Insisto con lo que le decía hace unos momentos: no podemos permitirnos la desesperación ni mucho menos la crítica infundada. Nos parece atinado que los legisladores pidan un tiempo para el análisis profundo de esta herramienta, que a nuestro juicio es fundamental. Porque lo que está en juego es mucho más que una cuestión conceptual. Palabras como emergencia, ajuste, racionalización, equilibrio no tienen buena prensa. Nosotros mismos nos hemos opuesto a los tradicionales planes de ajuste que en los hechos han significado pérdidas de derecho para los trabajadores, menor poder adquisitivo para las familias, recortes en áreas fundamentales como salud, educación, vivienda. No es en ese rumbo hacia donde van dirigidas nuestras acciones. Es exactamente hacia el otro lado. Pero sí necesitamos hacer correcciones, poner en orden las cuentas públicas, lograr un Estado viable y sustentable. Si seguíamos así íbamos camino a la quiebra del sistema de salud, de la educación, de todas las áreas donde el Estado debe estar presente en favor de los menos favorecidos. Mire, a esta altura de la vida, yo no le tengo miedo a las palabras. Y voy a hacer mío lo que dijo recientemente el presidente Alberto Fernández: si ajuste es poner las cuentas públicas en orden, estamos haciendo un ajuste. Porque esas acciones se dan en el marco de un proyecto. Que también es compartido a nivel nacional y provincial: queremos poner a la Argentina y a Tierra del Fuego de pie.

 

¿Cuál es el fin de los proyectos de emergencia?

Como dije y como lo dijo el presidente Alberto Fernández. Estos proyectos de emergencia ponen en situación la crisis estructural que tiene el país y la provincia. Fueron cuatro años muy duros, de políticas neoliberales que ha dejado mucha gente afuera, excluida, sin trabajo. Nuestros proyectos como los de Alberto apuntan directamente a mejorar la calidad de vida de todos los vecinos. No se atenta contra ningún trabajador, ni contra los sindicatos, ni contra los jubilados o pensionados. Son leyes que buscan reactivar la matriz productiva que tiende a mejorar la calidad de vida de todos y todas. Son leyes pensadas para que el esfuerzo no lo haga el pueblo sino los sectores más concentrados de la economía.

 

A juzgar por la polémica reciente, la relación con los intendentes parece que no empezó de la mejor manera.

No creo que sea así. En principio, porque la relación no comenzó el día que asumimos, viene de antes. Tenemos un diálogo fluido y constante, tanto con Walter (Vuoto) como con Daniel (Harrington) y en el caso de Martín (Pérez) aún más, porque asumió el cargo que yo dejé. Vamos a seguir en ese camino y seré tan insistente como haga falta: diálogo y consenso. No nos podemos volver a permitir una provincia sin diálogo o peleada con los municipios. No es necesario que dé ejemplos de lo que han sido los últimos años. Lo hemos aprendido todos, desde lo político, pero lamentablemente quienes han sufrido las consecuencias son los vecinos y las vecinas. Venimos hablando durante todo este reportaje de emergencias, de urgencias, de crisis. Es decir, de lo acuciante de la situación. Y en ese contexto puede ser que las urgencias hayan atentado contra el tiempo que demanda la búsqueda de acuerdos. Pues entonces nos volveremos a sentar las veces que haga falta. Porque no es por partes en que vamos a encontrar la solución a los problemas; es entre todos. Lo saben Daniel, Walter y Martín, lo saben los concejales de las tres ciudades y, por si hiciera falta lo reitero para que lo sepan los habitantes de Tolhuin, de Ushuaia y de Río Grande: en mí van a encontrar un gobernador dispuesto a dialogar y a dar lo mejor de sí para el crecimiento de la provincia y la mejor calidad de vida de sus habitantes.

 

Entre sus primeras acciones otorgó un bono para beneficiarios de planes Red Sol. ¿Se analiza también otro beneficio para trabajadores?

Sin lugar a dudas hay mucha gente que la está pasando realmente mal. Por eso entre las primeras medidas decidimos dar un bono de fin de año. Las finanzas son muy acotadas, los recursos muy finitos y por ello en primer lugar decidimos acompañar a aquellas familias que realmente la están pasando muy mal. No obstante, estamos trabajando para poder brindar una ayuda a los trabajadores, jubilados, titulares de pensiones RUPE y PEL. Se están haciendo las simulaciones y en los próximos días vamos a ir anunciando cada una de las medidas. De cara a los vecinos y trabajadores. Sabemos que fueron cuatro años muy duros, sin aumentos y con una inflación promedio del 40 por ciento, por ello es que también estamos armando el cronograma de trabajo para convocar a paritarias libres en cada uno de los sectores.

 

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