PROVINCIALES
Moisés Solorza
Referente de Espacio Político Provincia Grande

OPINION

Aranguren, lo sospeché desde un principio

Los dichos del ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, sobre que YPF debería haberse privatizado partida en dos, si no está adelantando un proyecto oficial, al menos señala la posición de las corporaciones petroleras que conducen la política en el área energética de la República Argentina.

Estas declaraciones en ‘terreno amigo’ demuestran claramente la intencionalidad del direccionamiento estratégico que está llevando al desgaste de YPF. Para el ministro, que la empresa de bandera tenga el 58 % del mercado de los combustibles es un problema. Ahora bien, de esta afirmación surge la siguiente pregunta: ¿Es un problema para el Ministro de Energía de YPF o para el CEO de Shell?

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, analizó la suba de precios en las petroleras privadas y lanzó que “el quid de la cuestión es lograr más competencia y es difícil porque YPF tiene 58 % del mercado, que lo recibimos de la herencia de los noventa”. Esta ‘pesada herencia’ pareciera no ser del agrado del Ministro, todo lo contrario, es un obstáculo para las petroleras que compiten directamente con YPF, como lo es Shell, entre otras.

Sobre la caída en la producción de crudo nacional (- 6 %), reconoció: “Es claro y evidente que bajó en los últimos tres años, no ahora, y en todo hay que preguntarse por qué aumentan los combustibles”. A raíz de esto, en diálogo con Radio Mitre, Aranguren apuntó contra las empresas privadas y señaló que el gobierno analiza una posible “cartelización de precios”.

La metodología que lleva adelante el ministro, no sorprende a mi persona, evidentemente, el ministro de energía tiene otro objetivo para la empresa Nacional YPF y nuestros recursos naturales. El petróleo, el gas, el litio y las arenas de sílice, entre otros recursos de importancia estratégica para nuestra patria, corren un riesgo extremo ante estas declaraciones. La mirada puesta en la permanente extranjerización de nuestros recursos naturales, la entrega al sector privado, es notable y ya ni siquiera disimula, apuntando a empresas privadas, como principal beneficiario de las políticas que desde su cartera ejecuta y lleva adelante. Aquí me detengo y me atrevo a parafrasear al genial comediante mejicano Chespirito, y su clásico “lo sospeché desde un principio”.

Por otra parte, tras el último aumento de precios de los combustibles -primero aplicado por Shell-inmediatamente acompañado por las otras petroleras privadas y, finalmente, convalidado por YPF, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, dependiente del Ministerio de Producción, reclamó a las distintas compañías que expliquen el criterio con el cual definen los precios de mercado. De oficio, el organismo apuntó así a develar si en dicho comportamiento hubo un acuerdo previo de precios entre las distintas compañías, lo que se conoce como maniobra de ‘cartelización’ entre supuestas competidoras.

Por otro lado, Federico Bernal, director del Observatorio de Energía y Tecnología (OETEC), asegura que las cifras de la evolución del sector de hidrocarburos en estos dos años “son alarmantes: la producción de petróleo cayó en un 6,3 por ciento, pero después de haber caído en 2016 otro 3,8 por ciento; cuando uno compara la producción de 2017 contra la de 2015 en cada una de las ocho provincias petroleras del país, se encuentra con que en todas ellas, sin excepción, la producción bajó. Y este es un proceso encabezado por YPF, que es la que tiene las principales concesiones en cada provincia. Este gobierno está destrozando las economías regionales, sobre todo las petroleras”.

Las estadísticas de producción y deterioro de la empresa YPF contrastan notablemente con el crecimiento exponencial de sus competidores del mercado, principalmente la empresa Shell, que avanza y crece donde YPF pierde terreno.

Lo cierto, es que el escenario del mercado de los combustibles está muy lejos de estabilizarse, y siendo verdaderamente objetivo, no se ve en el mediano plazo un cambio en la lógica que lleva adelante la cartera de energía. Las variables que influyen directamente en la estructura de los precios están siendo difíciles de contener. El precio de la moneda norteamericana ya llego a los 20 pesos, La inflación no se detiene, el precio internacional del petróleo crudo para refinar está en alza (U$S 68), y los intereses sobre la empresa estatal son muy fuertes. Intereses políticos sobre todo que no debemos dejar de lado, mucho menos si recordamos que fue Juan José Aranguren quien sostuvo una marcada disputa con el Gobierno de Néstor Kirchner, quien acuso al hoy ministro de boicotear el mercado de los combustibles.

Entonces, ¿desde qué lugar afirma el Ministro de Energía de la Nación, que el mercado de combustibles está en problemas porque YPF lidera el segmento con una participación del 58 %? ¿No debiera ser una fortaleza más que una debilidad? Tal vez, opina desde su lugar de CEO de la empresa Shell, y no como Ministro de Energía de la Nación.

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