POLÍTICA
Héctor Stefani
Diputado de Tierra del Fuego

OPINION

Mi voto explicado

No soy abortista, soy católico, y creo en Dios. Tampoco soy hipócrita por eso en cada acto de mi vida asumí la responsabilidad que me tocó, para bien o para mal. Por lo tanto, me hago cargo de mis actos y ese es el motivo de estas líneas.

Lo cierto es que, al inicio del estudio del tema, estaba más inclinado por la posición del no a la despenalización del aborto o a la interrupción voluntaria del embarazo. Tal vez por intuición, por mandato, por creencias, por un sinnúmero de justificaciones de índole personal. Pasaron más de 700 expositores por el Congreso de la Nación, médicos, científicos, madres, hijas, actores, biólogos, fundaciones con las más variadas visiones. Con mi equipo decidimos hacer un role playing: mitad debía defender el Si y mitad el No.

También le abrí la puerta de mi despacho a cuanta persona quiso hacerme conocer sus argumentos o acercarme información, porque siempre estamos dispuestos a cultivarnos, a aprender, a tomarnos nuestro trabajo con responsabilidad y sobre todo a conocer otros puntos de vista.

Empezamos a pensar que el problema que se planteaba no era de creencias ni de valores sino más un problema concreto y real de salud pública, una deuda con las mujeres, con el feminismo, con esa igualdad de género que tanto pregonamos desde los más diversas tribunas sociales...

La indecisión hasta la madrugada del jueves de mi votación se basó en que había y hay algunos puntos del proyecto de ley que creo pueden mejorarse. Por eso, acompañé en general para luego introducir algunas modificaciones en particular. Nada más. No hay más misterio ni secreto ni acuerdo como se publicó en algún medio.

Dos ejes fundamentales son mejorar la educación sexual en nuestro país y mejorar los actuales procesos de adopción que resultan ser una carrera de obstáculos para quienes simplemente quieren dar amor. Ya estamos trabajando en eso.

“Para todos los que critican esta decisión, les pido sean más tolerantes, que no ocurra lo que ya vivimos en nuestra historia cuando las creencias han ido por detrás de los hechos”

Lo cierto es que existe un límite difuso entre lo público y lo privado. Allí entiendo que nadie puede arrogarse el poder de suplantar la decisión que toma cada mujer por el motivo o la causa que sea. No hay forma. Hay hechos muy concretos: el problema de salud pública existe y la penalización falló. Por eso mismo, todos los días hay mujeres que continúan sometiéndose a prácticas ilegales poniendo en riesgo su salud física y psíquica.

Esta no es una ley para abortar ni un método anticonceptivo. A las mujeres que no quieren abortar o interrumpir su embarazo no las afecta. Sí permite a las otras mujeres, sacarlas de la ilegalidad y proteger su salud, situación que tendría que haber ocurrido hace tiempo...mucho tiempo.

Debemos trabajar para ser una sociedad que abandone los absolutos, los fanatismos, la hipocresía apuntando a ser más inclusivos, a ser una sociedad de verdadero cambio y cambiar… significa acercarnos a ser una sociedad responsable. No seremos más o menos humanistas o feministas prohibiendo lo que contraría mis valores o mis creencias personales.

Por eso, por favor, para todos los que critican esta decisión, les pido sean más tolerantes, que no ocurra lo que ya vivimos en nuestra historia cuando las creencias han ido por detrás de los hechos, como pasó en su momento con el divorcio o el matrimonio igualitario.

Solo pido despojarnos de todo fanatismo, analizar evidencias y respetarnos un poco más con una mirada inclusiva y tolerante como sociedad de conjunto. Lamento profundamente las agresiones y amenazas de todo tipo que recibí.

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